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Constitución como acto de constituir

Para revisar qué nos pasa y por qué nos pasa lo que nos pasa en cuanto a la participación cívica, un buen comienzo es volver a los textos y verbos fundantes de nuestra nación como los que encontramos en nuestra Constitución.

El constitucionalismo propone tomar como base los documentos que dejan constancia del proceso histórico-social y de organización de los grupos que antes tenían estructuras disociadas (tales como feudos, esclavos, es decir, sistemas propietarios de la autonomía del ser humano) para transformar en un documento las bases de una nación o Estado. Los Estados modernos surgen del movimiento constitucionalista por el cual se expresan en un documento los valores sobre los que estos se cimientan. Por esto, afirmamos que en nuestra Constitución se cifran los valores sobre los que se organiza nuestra sociedad. Desde esta perspectiva, el Estado es la expresión última de las sociedades occidentales, mientras que las sociedades orientales no necesariamente están representadas por un Estado emblemático y central. El punto de partida para considerarnos sociedad argentina es la Constitución en tanto documento que nos rige, nos ampara y nos da garantías, entre las que se encuentran la equidad por la cual aun aquellos que hoy no tienen pan y no creen que puedan comer de la Constitución, comiencen a creer más en la Ley que hace posible partir y repartir el pan, que en los hombres que juran por D-s y por la Patria para luego no cumplir con su juramento.

Vernos como argentinos es saber que todos nos referenciamos en un mismo Estado y en una misma Constitución. Desde ella podremos averiguar cómo nos constituimos como nación en el pasado, y podremos ver cómo nos vamos constituyendo como comunidad en el ejercicio y defensa de valores y en el establecimiento de convicciones comunes que operen como ideales a los que nos dirigimos como sociedad.

En la actualidad presenciamos un abismo entre la Constitución –en tanto documento activo que establece valores sociales de convivencia bajo una norma común–, y la realidad, en tanto sociedad argentina. La pregunta es entonces, ¿cómo hacemos que la brecha entre Constitución y realidad se reduzca hasta cerrarse?

El constitucionalismo, el derecho constitucional, las formas, son emergentes de un proceso, las fotos de una película. La Constitución como documento y organización formal les brinda a los ciudadanos las garantías y los derechos como así también las motivaciones por las cuales vivir en una sociedad. Por esto los sitúa en una instancia superadora en relación a la soledad y el aislamiento. La estructura denota autoridad y poder, es decir que no podemos hacer lo que queremos, sino que tenemos que subordinarnos a un orden; al mismo tiempo, cuando se le confiere a alguien la autoridad y poder no se espera de éste autoritarismo. Las reglas de juego de la transferencia de la sumisión a la autoridad y el poder están reguladas por la Ley que, en nuestro caso, es un pacto social que se llama Constitución.

El Estado de derecho se identifica por dos elementos: la Ley y el principio de legalidad. El prejuicio filosófico hace aparecer al Estado de derecho con un “sobredimensionamiento” de la función de la Ley para la organización de la política y de la sociedad.

En realidad, la Ley –como mecanismo civilizador– es el presupuesto filosófico que tiene el Estado de derecho. En éste, la Ley es el instrumento más adecuado para disponer una determinada forma de sociedad y de Estado. El segundo elemento es el principio de legalidad, por el cual tanto el estado como la sociedad deben estar sometidos a la Ley.

Así como la cultura familiar organiza lugares de autoridad y poder, así también la nación lo hace a través de su Constitución. Por ejemplo, uno nace en una familia e implícitamente sabe que como hijo son los padres los que tienen autoridad y poder para liderar ese grupo humano, esa sociedad que se llama familia. Los padres proveen a los hijos las herramientas para que sean personas de bien con la aspiración de que ellos también puedan armar familias. Lo mismo debería suceder con nuestra sociedad argentina.

Por un lado, la Constitución es un documento; y por otro, es una acción constituyente. Hay un nombre y hay un verbo contenidos en la misma palabra. Nos fuimos constituyendo como nación y fuimos plasmando en documentos la forma en que queríamos hacerlo. La acción de “constituirse” es cotidiana, está sujeta a una permanente revisión, y los actores y protagonistas de ella son los ciudadanos. Es importante despertar a los ciudadanos y decirles que allí donde siempre vieron un documento formal, frío, objetivo, estático, lejano y ajeno, patrimonio del Derecho y de los funcionarios, allí está “su” contrato, “su” pacto en tanto ciudadano, y solo con ella podrán constituirse como sociedad activa y protagónica de los procesos políticos y sociales que afecten la nación. Asumir esa responsabilidad, que nos es propia por haber nacido en Argentina o por haber optado por pertenecer a nuestra sociedad, y que nos identifica como ciudadanos de una misma nación, es una tarea pendiente y urgente.

Fragmento de Manifiesto Cívico Argentino.

10 Responses to “Constitución como acto de constituir”

By Gustavo A. Goyeneche - 15 agosto 2012 Responder

Creo que «constituirse» como acto de La Constitución puede ejercerce -para quitarle la fría letra- asi como lo estamos haciendo los no indiferentes, dando nuestra opinión, apoyando sus reflexiones a través de las redes sociales que es como se lee hoy. Pero hay que crear conciencia de como se deben usar para que no se banalicen, y en cambio, despierten el interés por nuestros derechos como ciudadanos. Primero aprendamos a twitear y a usar facebook para decir cosas que muevan el corazón hacia la no indiferencia y hacia la rectitud como seres humanos. Asi seremos mas reflexivos y al mismo tiempo activos como lo es Sergio.

By andrea barone - 14 agosto 2012 Responder

¿es posible legislar para que los funcionarios públicos que estando en el poder violen la constitución sean punibles más allá de sus fueros después de terminados sus mandatos?
andrea barone

By marisa marana - 13 agosto 2012 Responder

quiero participar
que necesitan?

By Tely Benin - 12 agosto 2012 Responder

Poco a poco los caminos ( las reflexiones, los acontecimientos) nos conducen a un mismo punto : DESPERTAR!!!
Creo que el proceso continùa. Su pala bra nos ayuda a esperar . Muchas gracias Tely

By inemercedes - 12 agosto 2012 Responder

GRACIAS POR TUS SABIAS REFLEXIONES Y LAMENTABLEMENTE ESTAMOS VIVIENDO UNA DIKTAKRACIA HEREDADA DEL NESTORISMO Y EJECUTADA POR EL KRISTINISMO , Y CADA VEZ MÁS NOS DEMUESTRAN QUE IGNORAN LA CONSTITUCIÓN , LA PISOTEAN Y NADIE LO DEMANDA…ESTAMOS EN EL HORNO!!! CARIÑOS DE INÉS

By Adela Gonzalez z - 12 agosto 2012 Responder

Estoy de acuerdo con respetar nuestra constitucion,pero que podemos hacer contra un congreso corrupto y oficialista y algunos miembros de la Suprema Corte? alguien tendria que aglutinarnos paraluchar por la Patria y no esta debacle institucional como la de Venezuela sino dentro de poco La campora va a ser mayoria,me adhieroa cualquer forma legal de lucha contra esta infamia gracias por todo lo que pueda hacer ,Adela Gonzalez z

By Silvia Rudin de Ammuchastegui - 12 agosto 2012 Responder

Estimado Sergio Bergman: en este momento que estamos viviendo, me resulta difícil encontrar la manera de ejercer mis derechos ciudadanos.

Hoy, mi búsqueda se centra en formar parte de un equipo que, mas allá de las diferencias políticas, religiosas o raciales, comparta los valores de respeto, búsqueda del bien común, honradez, necesarios para poder brindar a nuestros hijos un país en el cual se premie el esfuerzo y el trabajo.

Estoy dispuesta a colaborar en lo que considere necesario y posible.

Le envío mis respetos y espero poder colaborar en lo que considere necesario

Silvia Rudin

By Maria Teresa Ochoa de Alvarez - 12 agosto 2012 Responder

Agradeciendo esta reflexión sobre nuestra constitución, veo con agrado el saber que tanto la ley me obliga a ser partícipe de una sociedad y me ayuda a ser una buena ciudadana, me debo concentrar en mis derechos pero más aun en mis obligaciones y em lleva a pensar en como preveer los comportamientos de la ciudadanía evitando abusos sobre lo que la ley me manda. Un ejemplo minimo es saber que si no debo estacionar mi auto donde hay un cartel que me dice que no debo, el gobierno no debe esperar solo a hacer una multa sino que haya un policia que me indica que de ninguna forma puedo dejar mi auto allí ni por un minuto por que estoy perjudicando al que quiere circular. Esperando poder contribuír en algo con esta reflexión saludo atte.

By eva - 12 agosto 2012 Responder

Todo lo que dice este artículo nos debe servir para repensar en la sociedad que estamos viviendo.
Creo que por carecer de estos aspectos se aleja de una democracia y más aún de una república, no sólo desde la teoria sino desde la práctica misma.
Lamentable la inercia del pueblo argentino que en este caso no se de quien nos copiamos?
El conformismo nos está aficciando…una pena.

By Javier Sotomayor - 12 agosto 2012 Responder

Constitución Nacional Argentina
PRIMERA PARTE
Capítulo Primero – Declaraciones, Derechos y Garantías:

Artículo 1° – La Nación Argentina adopta para su gobierno la forma
representativa republicana federal, según la establece la presente Constitución.

Artículo 1° bis – La Nación Argentina adopta para su gobierno la forma
representativa de la unión siempre naciente, con la consciencia de los principios del amor, bien, fé, libertad, paz, verdad y vida, según la establece el presente cuerpo que lo constituye, La Constitución.

Artículo 2° – El Gobierno federal sostiene el culto católico apostólico romano.

Artículo 2° bis – El Estado Federal sostiene todos los cultos de todos los tiempos, pasados, presentes y venideros, que representen con respeto a la evolución y solución de vidas, creer y crear el futuro.

Artículo 3° – Las autoridades que ejercen el Gobierno federal, residen en la ciudad que se declare Capital de la República por una ley especial del Congreso, previa cesión hecha por una o más legislaturas provinciales, del territorio que haya de federalizarse.

Artículo 3° bis – Los representantes del Pueblo deben ejercer con ejemplo, residiendo con sabiduría donde más les convenga, recordando que alejarse de la sociedad no es un critério justo, mucho menos saludable ni sano encerrarse en paraísos artificiales ajenos a la realidad y a las consecuencias de esa infame conducta.

Artículo 4° – El Gobierno federal provee a los gastos de la Nación con los fondos del Tesoro Nacional, formado del producto de derechos de importación y exportación; del de la venta o locación de tierras de propiedad nacional, de la renta de Correos, de las demás contribuciones que equitativa y proporcionalmente a la población imponga el Congreso General, y de los empréstitos y operaciones de crédito que decrete el mismo Congreso para urgencias de la Nación, o para empresas de utilidad nacional.

Artículo 4° bis – Los Gobiernos representan a la República, Economía significa Ahorro, la utilidad nacional es la tranquilidad feliz de la educación, la salud y la cultura pública, aquellos fondos destinados al ámbito privado son fondos perdidos y robados, pues lo privado responde a los designios personales, engaños y falsos proyectos no contribuyen a la Patria, Traición es desigualdad.

Articulo 20° – Los extranjeros gozan en el territorio de la Nacion de todos los derechos civiles del ciudadano; pueden ejercer su industria, comercio y profesion; poseer bienes raices, comprarlos y enajenarlos; navegar los rios y costas; ejercer libremente su culto; testar y casarse conforme a las leyes. No estan obligados a admitir la ciudadania, ni a pagar contribuciones forzosas extraordinarias. Obtienen nacionalizacion residiendo dos años continuos en la Nacion; pero la autoridad puede acortar este termino a favor del que lo solicite, alegando y probando servicios a la Republica.

Artículo 20° bis – Los extranjeros que gozaron y gozan del Artículo 20, que promovieron y promueven saqueo indiscriminado, y que hoy sus herederos se satisfacen de los beneficios a expensas del Pueblo; herencia de los que ahora son naturalizados y aprovechan cargos públicos para beneficio propio, deberán rendir cuentas a la Patria por la conducta cultural, social y natural de su genética; si se les encontráre fundamentos y argumentos que a juicio popular y colectivo son válidos, se les quitará la nacionalidad sin retorno, desde sus ancestros hasta las generaciones futuras; cuarentena de traición para los traidores apátridos plusvalistas; no pudiendo justificar y probar buenos servicios para lo público de la república a raíz del sentimiento privado, serán desheredados de la función pública en primer juicio aún pudiendo mantener nacionalidad extranjera, expulsados del território nacional a la segunda falla pública que perjudique a la República a causa de probación de que su espíritu responde a los designios viles de turno sacrificando el bienestar del prójimo para alcanzar sus metas personales, hechados eternamente de esta tierra.