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Ideológicas diferencias

En los sistemas democráticos, legados desde la evolución política de la antigua Grecia, el tema de la diversidad es puesto en juego.

Cómo administrar la diferencia en el sistema político es preguntarnos acerca de la diversidad ideológica. La política puede abordar la tensión de la convivencia en la diversidad de la convivencia en la diversidad, al hacerse cargo de tramitar los efectos en los sistemas parlamentarios. Son formas políticas donde salimos de los términos tradicionales de vencedores y vencidos, para mantener la representación de la diversidad de la ciudadanía.

La diversidad ideológica es un producto de la cultura. Los argentinos tenemos poca cultura de la diversidad ideológica. Nos dividimos en monárquicos y republicanos, unitarios y federales, peronistas y antiperonistas, y así sucesivamente, durante doscientos años de nuestra historia.

Estos antagonismos no los podemos superar porque hacemos de la diferencia una cuestión esencialista: en esa diferencia se dirime nuestra existencia, a diferencia de existir en la diferencia.

Nos movemos entre posiciones entre posiciones oscilantes, sin ir al fondo del asunto, ni asumir que es un problema de valores. Evidentemente, por algún motivo que habrá que descifrar, los integrantes de la sociedad argentina disponemos de bajos niveles de aceptación de la diferencia.

[…]Ante la ausencia de la ley, tengo que confrontar y defenderme; en la civilización, la ley me protege, me da el derecho de las libertades, tengo las garantías adquiridas por ser sujeto en la ley, es decir, por ser ciudadano. Ponernos de acuerdo deja de ser un acto discrecional. Hay un umbral mínimo, impuesto por la ley, no formal ni instrumental sino espiritual, que nos organiza.

El primer fundamento de la ley es espiritual. La ley está implícita en la gestión de la convivencia. Todas las normas, tomadas como naturales, automáticas, se ponen de manifiesto en ausencia o cuando son transgredidas, violadas.

Todas las categorías nominales son diferentes, pero no implican mi vida cotidiana. La manera en que las interpretamos sí la involucra. Cuando mi interpretación de una situación es distinta de la tuya, tendremos un problema. La ley es opinable aunque no es subjetivable. Lo correcto o lo incorrecto no es un problema de interpretación o de sensaciones. Disponemos de un sistema de referencias con normas de juego, con criterios, al cual nos sometemos. […]

Somos todos iguales ante la ley de la diferencia. La ley no nos hace homogéneos ni anula las diferencias. Nos referencia a un mínimo común denominador, que nos hace sujetos de la ley para sostener esta diferencia. Si no fuera así, caeríamos en un sistema totalitario, que no juzga sino que impone y castiga. Este sistema toma la ley en una única versión, con la cual divide a las sociedad entre los que “están a favor” por pensar y opinar de manera similar, o “están en contra”, por hacerlo de otro modo.

[…] Es en mi jurisdicción privada, donde la ley no regula la tolerancia ni la aceptación, donde celebro la integración.

Integrar es un pasaje de jurisdicción. La diferencia migra de la tolerancia jurídica a la aceptación social, llegando así a la celebración espiritual.

Fragmento del libro «Celebrar la diferencia. Unidad en la diversidad».

8 Responses to “Ideológicas diferencias”

By Julia - 29 junio 2012 Responder

Por medio de la educación se zanjarán las dicotomías en todos los planos.Asistimos a un deterioro planificado de los verdaderos valores,principios,prática reflexiva,posición crítica,amplio vocabulario…De las brillantes teorizaciones,se tiene que pasar a una acción constructiva,consensuada para dar forma y fondo al país que queremos habitar como ciudadanos,respetuosos de la Ley.Shalom.

By Patricia Castagna - 26 junio 2012 Responder

Brillante Sergio, como siempre

By Gabriela Laudonio. - 26 junio 2012 Responder

– Muy buen fragmento de tu libro,Sergio.Es un gusto leer tus reflexiones.
Abordar el tema de la diferencia en el sistema político es más complejo de lo que parece, ya que los conceptos de «diversidad ideológica e integración» están muy desarticulados aún en nuestra sociedad. Ciertamente se imponen,(especialmente en estos tiempos),la confrontación permanente, la contienda,los antagonismos,que llevan entre otras cosas a la cerrazón del pensamiento,al fanatismo ideológico como sucede ahora desde el poder,a esa profunda soberbia con la que se quiere imponer con autoritarismo «la verdad del pensamiento único»,que pretende anular a todo aquello que se le diferencie. No hay toma de conciencia a cerca de que el problema de fondo radica en los valores y no en las formas,barrera que impide que surja la integración que tiene raíz espiritual, y que es un concepto superador,que llama a reconocer esos valores, a consensuar equilibrios a través de ellos,a lograr convivir en paz aún en medio de las diferencias personales,ideológicas y sociales.
Cambiando de tema, te felicito por la práctica de la meditación y por promoverla, es muy rica espiritualmente y muy positiva en el campo mental.En lo particular,me gusta mucho y también la ejercito.

Dios te bendiga,saludos.
Gabriela.

By Roque Salas - 25 junio 2012 Responder

Excelente como siempre. No somos iguales, para nada. Solo lo somos ante Dios, Él nos juzgará. Ante los hombres tenemos que tener «igualdad» de oportunidades. Lo que se debe lograr y es enteramente dificil. Porque entre nosotros todos somos diferentes.

By Horacio Barcellandi - 25 junio 2012 Responder

Que bueno ir visualizando la superacion de las diferencias en la aceptacion constructiva de las mismas, «…..y algun dia seremos como uno»!!
Gracias Rabi
Abrazos benditos
HB

By Belén Márquez - 25 junio 2012 Responder

Estimado Rab. Bergman, leo atentamente cada artículo que me llega a mi correo. Agradezco su claridad y profundidad más aún por ser docente de Derecho Político. Desde mi humilde lugar PROPONGO QUE COMO CIUDADANOS EMPECEMOS A PEDIR PACÍFICAMENTE, CONVENCIDA DE QUE LA UNION HACE LA FUERZA, Y SALGAMOS A LA CALLE A EXIGIR QUE SE RESPETE LA LEY,QUE LA JUSTICIA CONSTRUYA UN ESTADO DE DERECHO. SUEÑO CON UN PAÍS ORDENADO Y JUSTO. ME DUELE VER QUE NOS UNIMOS Y ALZAMOS LAS CACEROLAS CUANDO ALGUNA MEDIDA ECONOMICA AMENAZA LA ESTABILIDAD EN LOS BOLSILLOS. QUÉ LINDO SERÍA EXIGIR QUE SE RINDA CUENTAS, QUE SE TRANSPARENTE LA FUNCIÓN PÚBLICA. PARA ELLO Y ANTES DE ELLO DEBEMOS PENSARNOS INDIVIDUALMENTE Y EN UN ACTO DE SINCERAMIENTO VER SI SOMOS NTROS. CAPACES DE RESPETAR LA LEY, DE ABRAZAR LA JUSTICIA. EN EL MIENTRAS TANTO, NO CESO EN MI ANHELO Y EN MI TRABAJO POR UN PAÍS MEJOR.
QUE DIOS LO BENGIGA Y BENDIGA CADA HOGAR ARGENTINO.

By María Cristina Bó - 24 junio 2012 Responder

Las diferencias son necesarias.
La Naturaleza es un mosaico de diferencias y nosotros no somos ajenos al mundo natural.
La ley es redactada por humanos, lo que la hace subjetiva aunque se pretenda que sea objetiva, esa subjetividad se observa en la redacción y luego en la aplicación.
Considero que las leyes son necesarias para la organización social dentro de normas de respeto, no obstante creo que muchas dejan espacios en blanco para que puedan ser transgredidas, e interpretadas arbitrariamente en el momento de su aplicación.

By inemercedes - 24 junio 2012 Responder

GRACIAS POR TUS REFLEXIONES!!!, YA ME ACOSTUMBRÉ A SEGUIRLAS LOS DOMINGOS Y ES UNA AYUDA GENIAL PARA COMENZAR LAS SEMANAS EN ESTA «CASTIGADA» ARGENTINA…CARIÑOS