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Ser independientes de a uno para que seamos libres todos

El Bicentenario de la Declaración de la Independencia nos permite reflexionar sobre cómo participar de manera significativa para no esperar más el país que nos merecemos, sino hacerlo con el aporte individual para que, por fin, lo realicemos, no con la pretensión de terminarlo, sino con el deseo de dejarles a nuestros hijos una contribución modesta pero consistente.

Debemos tomar con entusiasmo y alegría la alternativa aspiracional de la nueva identidad que nos llene de orgullo de vivir más felices y plenos de sentido, alejados de todo vano nacionalismo reivindicativo para hacer una argentinidad proactiva, creativa y constructiva. Solo seremos independientes de nuestro pasado si hacemos en el presente un futuro cargado de energías limpias, positivas, que nos movilicen a recuperar la amistad social, aquella en la que otro argentino no es un obstáculo o un enemigo, sino alguien diverso que enriquece a la sociedad y que nos permite juntos realizar nuestros sueños.

El futuro que se hace en el presente solamente es posible si se lo construye sobre la verdad. Muchas veces nos mentimos y muchas otras preferimos que así sea para vivir ilusionados en lugar de esperanzados. Nos ofendemos como sociedad intentando endosar culpas sin asumir responsabilidades. Necesitamos la verdad que alimenta nuestra esperanza de que hay mucho por delante para crecer y creer, que se puede mejorar si asumimos con honestidad el punto de partida.

El Bicentenario de la Declaración de la Independencia de la Argentina es una buena oportunidad para plantear nuestra propuesta de mínimo común de toda la sociedad. Para lograrlo, creo que no debemos someternos más a las viejas antinomias. Hagamos una síntesis de todas las divisiones clásicas, las categorizaciones que nos encorsetan, por ejemplo, unitarios o federales, de izquierda o de derecha, peronismo o antiperonismo, yankees o marxistas… Pudimos independizarnos de la corona de España, pero forma parte de nuestra historia; no negamos lo que fuimos, pero marcamos un punto de inflexión para no volver siempre sobre lo mismo.

Tenemos un gran futuro, solo debemos hacerlo. No lo podemos forjar individualmente, pero si no nace en cada uno de nosotros, este futuro no sucederá. Ser independientes de a uno para que seamos libres todos. Esto ya lo aprendimos: ¡juntos sí se puede!