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Inmigración: mosaico de identidades

Es interesante revisar la historia de la inmigración en la Argentina desde el proyecto de país. Un desprecio por el nativo, el gaucho y el aborigen, se combinaron con la importación de la ilustración europea, y así se estableció la base para el progreso y el futuro.

Sin desconocer el significativo aporte y riqueza de las corrientes inmigrantes, ha quedado sin duda establecido que no seremos ni europeos ni norteamericanos. La migración desde los países limítrofes (en particular Bolivia, Perú y Paraguay) nos confirma que somos latinoamericanos, somos multiculturales.

Para analizar este tema, dos vertientes confluyen. La primera, concentrada en la inmigración, es que creo sería una muy buena idea volver a inmigrar a nuestro país, incluso para los que ya residimos o nacimos acá.

El movimiento de la gente sigue siendo en términos de las condiciones que el territorio da y los derechos que ser habitante brinda. Tanto a los que están llegando, como a los que nacimos, como a los que siempre estuvieron, nos está faltando pasar al proyecto de un país o una Nación que cuente con alguna estrategia de política inmigratoria.

Argentina sigue siendo un país receptor de inmigrantes. Tener un plan para su radicación es claramente diferente a la irregularidad del trabajo esclavo, la indocumentación, la falta de condiciones habitacionales, el tráfico de personas, etc. En nuestra historia reciente, no hubo política de estado ni gobiernos para administrar la inmigración desde la dignidad y el respeto por los diversos pueblos.

La segunda vertiente transcurre por preguntar sobre las causas por las que discriminamos al inmigrante o al extranjero. Identifico tres caminos para pensar respuestas posibles.
Primero, confundimos al prójimo con el próximo. Nuestra idea de solidaridad con el otro diferente se reduce a la proximidad; si no lo veo, no existe. Más allá de la frontera de mi área de influencia, queda descartado como prójimo. Esta concepción hace inviable un país; en función de la visión de una Nación, se trabaja para el prójimo. Si somos unos país con prójimos y no próximos, verdaderamente seremos un país federal.

Esa distinción entre prójimo y próximo aumenta el grado de consideración por lo diferente, no en términos de lo visible sino de invisible, sean otros seres humanos, sus costumbres, sus lenguas, sus prácticas culturales, su arte, su localización geográfica, sus comidas.

Segundo, confundimos extranjero y extraño. En un inicio, el extranjero nos aparece como extraño, y tomamos todos los recaudos posibles por lo extraño que es. Los prejuicios, los estereotipos, nos aíslan y, como en un estado de cuarentena, nos hacen tomar distancia físicamente. Es lo contrario a una bienvenida. No toma en cuenta ninguna de las riquezas que la sociedad incorporaría al sumar lo nuevo, que empieza como extraño, para con posterioridad, hacerse propio. La posición es reactiva, expulsiva. […].

Tercero, la diferencia está dada en cada uno en el recorrido vital y en la historia genealógica. Nosotros tenemos un compromiso ético con el extranjero, no solo porque extranjeros fuimos todos en la tierra de Egipto, sino porque somos en franca mayoría descendientes de las corrientes inmigratorias de finales del siglo XIX y principios del XX.

La mínima responsabilidad con un extranjero, que llega hoy a la Argentina, es brindarle lo que nuestros abuelos recibieron. Es la nuestra una tierra de bendición para el que busca un destino de paz y libertad. Un país como el nuestro, conformado por un conglomerado de orígenes, a lo largo de varias generaciones, tiene una total desconsideración con la memoria histórica biográfica, al no ponerse en la postura de nuestros abuelos, y afirmar que los extranjeros “nos sacan el trabajo”, “son delincuentes”, “traen los problemas”.

Sin políticas de Estado de inmigración, el fenómeno queda a expensas de la situación sociocultural de los prejuicios. Para lograr una convivencia sin segregación ni exclusión, un Estado activo debe educar al ciudadano en ser un receptor del inmigrante, en ponderar nuestra identidad, en asumirnos, con orgullo y no con frustración, como latinoamericanos, en valorar aspectos como la tenacidad, el sacrificio, observados en algunos grupos inmigratorios, al saber que nada lograrás sin esfuerzo. Los nativos no siempre nos disponemos a hacer el esfuerzo de arraigarnos, y estamos en esta tierra desarraigados.

El principio espiritual debe aplicarse para que todos los habitantes, nacidos o llegados por inmigración al país, sean sumados e integrados en su diferencia a la ciudadanía.

Fragmento extraído del libro Celebrar la diferencia. Unidad en la diversidad.

11 Responses to “Inmigración: mosaico de identidades”

By Patricia Castagna - 29 octubre 2012 Responder

Sergio, coincido con tus palabras sobre la inmigración latinoamericana. Pero, lo que también les pediría a ellos respeto, por las normas, por el espacio público, por el otro. Si no, a las pruebas me remito, Retiro es un antro de mugre e invasión latina. Eso no me gusta de nadie, ni de aquí, ni de allá.
Cordialmente, Patricia

By NATALIO - 29 octubre 2012 Responder

JOAN MANUEL SERRAT CONTABA QUE SU MADRE SIEMPRE DECIA»MI PAIS ES EL PAIS QUE LE DA DE COMER A MIS HIJOS» Y CREO QUE LA IDENTIDAD SE TRATA UN POCO DE ESTO.SENTIRSE ACOMPAñADO,PROTEGIDO Y SIGNIFICATIVAMENTE IDENTIFICADO CON UNA SOCIEDAD EN QUE SOS BIEN RECIBIDO DESDE QUE TOCAS LA TIERRA SI SOS EXTRANJERO Y SI SOS NATIVO DESDE QUE NACES.TIENE QUE VER CON LA IGUALDAD DE OPORTUNIDADES,CON EL RESPETO A TUS IDEAS CON SABERSE LIBRE Y PODER ACTUAR EN CONSECUENCIA.CUANDO SE HABLA DE «COMER»NO ES SOLO LO MATERIAL PORQUE TAMBIEN NECESITAMOS ALIMENTAR EL ALMA.uN ESPIRITU LIBRE ES EL MEJOR REASEGURO DE UNA SOCIEDAD EN PAZ Y PROGRESISTA.

By hector julio - 28 octubre 2012 Responder

Querido Rabi Bergman, admiro su personalidad religiosa, democràtica y polìtica, pero en esta nota estoy totalmente en contra de lo que en ella expone,la Argentina del Siglo XIX no errta un pais totalmente integrado,en laPatagonia sus antiguos aborigenes habian sido practicamente exterminados por los que venian de la Araucaria chilena que estaban mas identificados con Chile, el norte recièn tuvo limites definidos con Paraguay despuès de una guerra abominable, nuestros estadistas de aquel entonces Sarmiento, Mitre, Avellaneda y Roca acendradamente laicos visionaron una Argentina evolutiva y prograsista, para ello establecieron la libertad de cultos religiosos, la enseñanza obligatoria gratuita y laica y entre otras cosas la inmigraciòn de mano de obra europea mejor adaptada entonces al nuevo industrialismo ingles y alemàn y al trabajo ordenado de la tierra, mire ud. que en ese entonces vinieron de la mano del Baron Hirsch los llamados luego «gauchos judios qu huian de los progroms zaristas, tambièn los armenios que huian del genocidio, los galeses e irlandeses que huian de persecuciones religiosas y miles y miles de italianos, espalñoles, franceses, alemanes,etc, estos inmigrantes venian aqui en miserables barcos con hacinamiento totaly no se quejaban porque vislumbraban un futuro mejor para sus vidas, luego en las escuelas primarias y secundarias laicas apredian a amar el pais que los acojia, a respetar y cantar su himno, a honrar la bandera Argentina guardando en la intimidad su amor religioso, la distancia de la patria lejana los identificaba mas y mas con la Argentina, la actual inmigraciòn es ilegal y deplorable, no obedece a un «plan maestro inmigratorio» y dada la proximidad de sus paises de origen van y vienen continuamente sin una identificaciòn al pais que los cobija, Rabi Sergio Bergman sus ancestros y los mios llegaron aqui con otra visiòn de la vida, con sus miedos arratrados infinitamente sin perspectivas de cambiar el signo de sus vidas y aquì lo lograron

By alicia alvarez - 28 octubre 2012 Responder

Sr. Bergman:
Siempre leo sus reflexiones que me llegan por mail. En esta oportunidad me interesé especialmente por el tema porque soy hija de una inmigrante paraguaya que llegó al pais en busca de un futuro mejor hace más de 50 años. Aquí trabajó, formó su familia y crió sus hijos. No pude evitar emocionarme. Hay en mi ser un poco de sangre guaraní, italiana y española. Nuestra propia identidad argentina es en muchos casos una confluencia de identidades. Hay muchos aspectos interesantes en su artículo para analizar. Le agradezco estas palabras. Tienen para mi mucha significatividad. Un cálido saludo. Alicia Alvarez

By Tito - 28 octubre 2012 Responder

Muy buenas reflexiones llegan a mi correo venido de vos…Tienes conceptos muy valiosos en tu letra…Sigue y te seguiremos…Bendiciones

By Rodrigo Jones - 28 octubre 2012 Responder

No comparto esta visión. A mi entender existe una clara diferencia entre aquella inmigración y la actual. Mientras aquellos, de los cuales muchos descendemos, vinieron a forjarse un futuro a base de esfuerzo, trabajo y sacrificio, esta nueva corriente parecíera estar mas interesada en aprovechar los «beneficios» que ofrece el aparato clientelar estatal. El deseo de superación de muchos de los viejos hecho realidad en frases tales como «mi hijo el dotor» no se escucha en boca de ellos. Cierto es, que la gran mayoría no encuentra respuesta a sus reclamos en sus propios países, y es a sus propios gobiernos a quienes deberían peticionar en primer término. Tambien es sabido que existe una ley universal a la que pareciera que los humanos, o gran parte de ellos, no le pueden escapar, esta es, la «Ley del Menor Esfuerzo». Para que protestar, si cruzando la frontera algo obtendre. Por otra parte, Argentina, ya no es lo que era a principios del siglo pasado, el gran granero del mundo. Hoy es país empobrecido, degradado, decadente y sumamente corrupto. Además es evidente la utilización a la que están siendo sometidos por parte de los poderosos, a quienes solo les interesa sostenerse en el poder. Y esto hay que decirlo, aunque con ello no se ganen simpatías y votos. La dignidad esta primero, y como los arboles, si hemos de morir, moriremos de pie. Es impresciendible formular una política de inmigración, claro está, que debe ser también política de estado. Ningún país de la tierra dejaría a sus fronteras libradas al azar, y menos aún lo debería a hacer un país con límites fronterizos tan extensos como los de la Argentina.

By Roberto - 28 octubre 2012 Responder

Comparto en parte lo expresado pero siempre que esa corriente inmigratoria sea ordenada y de acuerdo a las necesidades de nuestra sociedad con revisión de antecedentes de lo inmigrantes y no como se da hoy de forma desordenada y anomica con el ingreso de personas indeseables entre ellos delincuentes a nuestro país.

By Nelly B. Peticco - 28 octubre 2012 Responder

Celebrar la diferencia,vale la lectura, un libro para mirar el adentro y poder ubicarnos en el afuera.

By Osvaldo Antonio Meijide - 28 octubre 2012 Responder

Gracias Sergio:
Cuenta conmigo. Osvaldo

By Osvaldo Antonio Meijide - 28 octubre 2012 Responder

De tierra sereis y en tierra os convertireis. Respetar la aturaleza con planes políticos de integración al medio ambiente y las circunstancias tendientes a brindar viviendas sustentables, salud, educación, trabajo, libertad, vigencia de las Instituciones de una República Democrática Federal.
Osvaldo Antonio Meijide.

PAREN EL MUNDO, ME QIUIERO BAJAR …

OPOSICIÓN: mucho territorio, con muchos caciques y pocos indios.
Por favor !!! menos personalismos, más gradeza, más «patriotismo».
«Dime que alardeas y te dire de que careces … »
INCREIBLE, estamos a bordo del Titanic, pero los principales referentes siguen enfiestados, disputando la iglesia, la torta y la chica mas linda !!!