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La escuela estructuralista de derecho constitucional

La norma, la ley, regulada por el derecho se articula por valores. Esto significa que los valores y la norma conversan, interactúan, trabajan. Desde este lugar nos aproximaremos al Preámbulo de la Constitución.

Hay un campo del derecho constitucional que ya se ha ocupado de desarrollar cómo se cruza la norma con el valor. Este campo que articula los componentes de norma y valor y de usos es la corriente o escuela estructuralista. Esta escuela presenta tres subescuelas: una que sostiene que existe una única dimensión (unidimensional) que es la ley o la norma que no contempla lo que sucede en la realidad, los hechos; la otra (bidimensional) que afirma que además de la ley existe un segundo vector que son los hechos, lo fáctico; y la tercera (tridimensional) según la cual existen tres dimensiones: usos y costumbres, que representan lo instituido, lo que se hace, la norma, que representa lo que se debe hacer, la ley, lo formal; y los valores, que representan lo axiológico, es decir, el deber ser, una estimación de lo bueno y lo deseable. Estos tres elementos se conjugan continuamente entre sí; y lo importante es observar en qué proporción se combinan. No se trata solamente de que las normas y los hechos regulen la sociedad, sino de integrar una dimensión axiológica o de valor que pondera los hechos en virtud de los valores que sostienen.

Esto demuestra que en el derecho constitucional ya existe un pensamiento que reúne la naturaleza de las cosas o la realidad fáctica, el deber ser o norma y la noción de cómo ese deber es ético si se basa en valores que hacen valer un orden social. La norma, así vista, no es una restricción sino el camino para llegar a encarnar un valor. El campo axiológico del derecho constitucional está integrado en valores jurídicos-políticos. Por ejemplo, se expresa en el valor del bien común todo aquello que hace a los valores que habitualmente enumeramos como fundamentales para nuestra sociedad, como la aceptación, autoridad, coherencia, compromiso, confianza, convivencia, gratitud, honestidad, idealismo, justicia, lealtad, prudencia, respeto, responsabilidad, servicio, solidaridad, transparencia, unidad.

Estos valores hacen valer un orden social en el que se hacen sustentables las condiciones para el desarrollo de la persona humana. Cuando decimos “el bien común” hacemos síntesis de todas estas condiciones. Es menester de la gestión de una sociedad asegurar los mayores esfuerzos y los mejores resultados posibles para garantizar tales condiciones. En esta instancia lo que confiere otra dimensión de legitimidad o valor al pacto constitucional es un necesario sinceramiento entre lo que aspiramos como utopía y lo que aseguramos como pacto de lo posible. Hay valores nominales enunciados como aspiración en la Constitución y hay una meta-valor en la capacidad de hacer de la Constitución no solo una promesa sino un contrato social.

Se le da valor al contenido, y se le asigna valor a que dicho contenido sea posible de sostener no solo en el papel impreso de una Constitución sino en la realidad donde cada ciudadano imprime la Constitución con el papel que asume ejercer.

En agradecimiento y bendición,
Rab. Sergio Bergman

17 Responses to “La escuela estructuralista de derecho constitucional”

By Julia - 14 marzo 2012 Responder

Los valores se acuñan,como las monedas,para que circulen entre la familia,los amigos,ese nosotros,donde están a nuestro lado en la diferencia.Conforman la raiz y el mandato regido por las leyes y la institucionalidad.Lejos de «los hilvanadores deretórica»(Shakespeare)en las napas de la lectura y la comprensión.Sergio,tus palabras provienen de ese aliento verdadero.

By María - 12 marzo 2012 Responder

Rab.Bergman sus reflexiones,me hacen pensar,razonar.Ningún dirigente del país puede estar por sobre la CN, donde se encuentra todo lo necesario para que el ciudadano sea feliz.
En la sociedad se ha instalado el pensamiento único,sin importar las reglas, ni normas ni valores.Mucho tiempo de dictaduras o de «líderes» han legado al país una sociedad pasiva, del no te metás.Una sociedad «besamanos», una sociedad que no piensa, que no se cuestiona no puede debatir sobre los valores de nada.Se necesitan muchas «reflexiones» para enderezar ésto.
Muchas gracias!

By Tely Benin - 12 marzo 2012 Responder

Me alegra comprobar , su lìnea de pensamiento y su empeño dirigido a rescatar los valores a los que debe aspirar todo ser humano y en consecuencia la sociedad.Su perseverancia , semana tras semana
me da esperanza . Muchas gracias. Leyendo a sus seguidores ,es alentador ver que son muchos los que aspiran a lo mismo. Coincido: estamos dispersos y dispersados. Con personas como Ud.podremos retomar el camino. Nuevamente gracias. Tely

By Betty - 12 marzo 2012 Responder

Lamentablemente muchos de los que se postulan a cargos políticos lo único que les importa es lograr un beneficio económico. La moral? Bien, gracias (dicho comun).
El actual gobierno es un ejemplo de como lograr objetivos enmarcado en la ley aunque esos logros no respeten ni moral ni usos y costumbres.
Muy triste ver la involución del hombre.
Saludos.

By maria teresa - 12 marzo 2012 Responder

El estado en que se encuentra nuestro querido pais ha traido muchas consecuencias nefastas y no tengo claro como se podría revertir ya que en mi familia se ha tenido que ir una hija a vivir a otro lugar con gran dolor de mi alma al no poder trabajar con decencia y tranquilidad. Se que si queremos un país digno no podemos seguir tolerando la corrupción y la mentira de nuestros dirigentes, DEBE HABER UNA SANCION SOCIAL,creo que sería un principio tanto para que se sepan marginados por actuar como lo hacen.Si bien debemos trabajar para el futuro algo inmediato se debe hacer y esta sanción que propongo es de repudio a todo aquel que miente y roba.

By Edi - 12 marzo 2012 Responder

En verdad Sergio – cuan profundamente importante que las leyes puedan lograr que la justicia funcione – Cada vez que me encontré con inconvenientes respecto a la justicia – he tenido que acudir a la ley de Dios para que me ayude y de esa forma logré que funcionara para mí – en verdad tuve que dedicarme con esmero apelando al supremo Gobernante para resolver el caso con justicia –

Estimado Rabino: Cuánta verdad en tus palabras, libro que poseo, y no me canso de releer! Pero que pena que, desde la Sra. Presidente, hasta los funcionarios, (algunos)desconozcan, no sólo el contenido, sino quizás el sentido de la Constitución Nacional y no sepan, ni quieran, ni intenten valorarlo.
D’os te bendiga siempre y gracias por el aporte de tu inteligencia y tu lucidez.
Ana.

By inemercedes - 11 marzo 2012 Responder

EXCELENTE COMO DE COSTUMBRE CON ESTAS SABIAS REFLEXIONES Y LO QUE ME AGRADA QUE SERGIO SEA LEGISLADOR POR EL GOB. DE LA CIUDAD, POR CUANTO ES UNA «GARANTÍA» DE LA CUSTODIA DE NUESTRA CONSTITUCIÓN TAN IGNORADA Y NO CUMPLIDA!!!

By Maria Rosa - 11 marzo 2012 Responder

La norma, la ley, regulada por el derecho se articula por valores. Por ejemplo, se expresa en el valor del bien común todo aquello que hace a los valores que habitualmente enumeramos como fundamentales para nuestra sociedad, como la aceptación, autoridad, coherencia, compromiso, confianza, convivencia, gratitud, honestidad, idealismo, justicia, lealtad, prudencia, respeto, responsabilidad, servicio, solidaridad, transparencia, unidad.

Hoy,en nuestra sociedad,esto es utopía.
Todos estos pensamientos tienen lugar en el espíritu de las personas capaces de transmitirlos y ofrecerlos a los que pueden en sus pequeñeces diarias.Cuando se intenta trasladar al ámbito político-social se envilece y se corrompe.Solo los pequeños y humildes pueden pensar cosas grandes y nobles para mantener viva la luz del bien

By EVA GERMIGNANI - 11 marzo 2012 Responder

ESTIMADO SERGIO BERGMAN

HA PASADO MUCHO TIEMPO, Y TANTO SILENCIO, NOS AYUDO A DISPERSARNOS, CREO QUE ES HORA DE SEGUIR CON LAS REUNIONES DE LOS MIERCOLES.
MUCHOS CONFIAMOS EN UD, Y TENIAMOS UNA ESPERANZA, NO NOS ABANDONE.-
DADA SU NUEVA FUNCION, TENDRA MENOS TIEMPO, PERO POCO Y BUENO, SIRVE.-

By Horacio Barcellandi - 11 marzo 2012 Responder

Querido Rabino:

De enorme aporte fue la experiencia de recomendar a los alumnos de Planificación Urbana FADU-UBA, fichar por capítulos el Manifiesto Cívico Argentino, sobre todo en la incorporación de la Teoría Estructural Constitucionalista,para abordar la Ciudad en términos de las conductas Urbanas o «Urbanidad Común»,que permitió a los alumnos descubrir y entender la raíz de la mecánica de nuestras conductas sociales y el vacío que encontramos en la dimensión del»BIEN COMÚN» como el valor soporte del ser Urbano colectivo.
Que sigan fluyendo las Bendiciones
Abrazos
Horacio Barcellandi

By eva - 11 marzo 2012 Responder

El planteo lo comparto he sido cuarenta años docente,hoy jubilada, y me asombra a diario, que ni desde la ley de educación ni de la normativa de gestión institucional la educación encuentre un cause acorde a las vivencias y proyectos de los ciudadanos en la sociedad actual. La modernidad es tan amplia que desborda.Pero creo que no a tal punto que nos aliene.
Por lo mencionado creo que debemos estar unidos desde las diferencias para que lo que sume no nos enloquezca.
Gracias por ser como sos y quedo a tu disposición

By Mirta Sattler - 11 marzo 2012 Responder

Sí rabino, está muy claro. Lo que hace falta solamente es que la clase política ponga en práctica estas acepciones. Sobre todo COMPROMISO SOCIAL. Cuando digo clase política: digo toda en su conjunto, ya que tú eres también representante recuérdaselo a tus partidarios. Te lo digo con respeto y con dolor por los ciudadanos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y su zona de influencia.

By Laura - 11 marzo 2012 Responder

La Constitución es la norma que nos protege como ciudadanos de un Estado soberano. Sin embargo, en cada oficio, en cada profesión, en cada actividad hay normas propias. Las normas siempre enseñan a observar, a razonar, a relacionar. Las normas se redactan para ser cumplidas, claro que pueden cambiarse según las circunstancias.
Como ciudadana considero que la ley, la norma, la Constitución nos deben enseñar a no ser indiferentes, a tener en claro que cualquier cosa nunca da lo mismo y que nuestras acciones deberían responder a: ¿qué debemos hacer?, ¿cuándo y cómo debemos hacer?, ¿cuál es el objetivo que queremos lograr?
Y por sobre toda las cosas: “EVALUAR” lo realizado, porque lo evidente es que los argentinos evaluamos muy poco lo que hacemos, reduciendo los actuado a lo anecdótico.

By Fernando Ariel ARIAS - 11 marzo 2012 Responder

Lo que usted ha escrito Sr Bergman es muy claro, comparto totalmente este fragmento de su libro «Manifiesto Cívico», y debemos comprenderlo porque significa enaltecer nuestro compromiso cívico, es un regalo que usted nos aporta para ayudar a formarnos y participar como ciudadanos que somos. Es una pena que este gobierno Nacional no actué de ésta manera, sobretodo en el ejercicio de sus funciones, jamas han hecho un pequeño esfuerzo para poner en practica la unión de los valores con las normas, ¡¡es mas!! yo opino que los cristinistas hacen todo lo contrario

By mercedes - 11 marzo 2012 Responder

Sergio: siento mucho todo lo que esta pasando, en el paìs, pero tambien siento que no sòlo es bueno lamentar sino mejor, no perder las esperanzas y trabajar. Me siento capacitada, pra hacerlo en el ambito de la limpieza de la ciudad, pero no puedo hacerlo sola, me gustarìa si es factible me indiques como puedo, o a donde dirigirme para colaborar.
gracias por tus reflexiones.

By Alfredo - 11 marzo 2012 Responder

Excelentes palabras. Siempre sigo estos análisis porque me parecen muy interesantes y no menos importantes.

El problema de que estos temas sean coyunturales en mi opinión, se trata de que existe una clase política en la Argentina y por ahí ya desde hace mucho tiempo que no maneja aquello le que hubiera gustado hacer. Realmente no se entiende porque si las cosas se pueden hacer bien no se hacen siendo realmente sencillo en términos de decisión.
Acá veo que hay un poder superior que no es Dios y se trata de un narcotráfico instalado que dirige los destinos de las decisiones de hasta la Presidenta. Hasta que no haya un dirigente que se inspire en dar la vida por los demás, tomar realmente el mando y quebrar todo aquello que trate de imponerse contra la norma y la ley, será solo un cambio de cara pero no un cambio real para nuestra Argentina. Necesitamos un Mel Gibson en Braveheart para realmente lograr nuestra libertad. y no será una sola persona sino un conjunto de ciudadanos que estén dispuestos a morir en la lucha por esa libertad.