Movimiento de los Ciudadanos

La acción ciudadana que venimos desarrollando desde hace años, pacientemente, respetuosamente, y de la que nos sentimos tan orgullosos, necesita hoy de nuevas herramientas para continuar su crecimiento natural.

De lo contrario, su desarrollo se ve frenado por los desniveles del mismo terreno político donde esta acción ciudadana tiene lugar.

Esta conclusión no es apresurada; hemos sido muy cuidadosos y medidos desde nuestros primeros contactos con el mundo real de la política, y esta humildad nos abrió muchas puertas. Hemos estado escuchando atentamente a quien nos haya querido explicar lo que no alcanzábamos a comprender.

¿Por qué nuestro país tenía y tiene que sufrir males que no le son propios; desarrollar síntomas injustificados de exclusión, pobreza, hambre, falta de educación?

Después de tantos años de trabajar en silencio, y de escuchar con apertura todas las campanas, aun siendo criticados por eso; hoy por hoy tenemos una idea clara sobre lo que estamos viviendo como sociedad; y tenemos una idea participativa sobre la relación entre la realidad, la familia, la calidad de vida…. y la política en la ciudad, especialmente, y en la Argentina toda.

El progreso de nuestros esfuerzos por participar desde el lugar del ciudadano; apoyando voluntariamente y aún proponiendo iniciativas políticas que juzgábamos prioritarias, fue lento y dificultoso. Lennon y Mc Cartney lo habrían llamado un camino largo y sinuoso.

Muchas veces, durante todos estos años de trabajo, nos preguntamos hasta qué punto era verdadero y potente el precepto sobre el que basamos todo nuestro accionar: Vamos a hacer que las cosas cambien, vamos a ayudar a resolver problemas, vamos a colaborar con trabajo, pero desde afuera del terreno político.

Y resultó positivo; sí, pudimos ayudar, pero no tanto como hubiéramos querido; pudimos suavizar alguna carencia social, acelerar algún proceso urgentísimo, reclamar lo insoslayable, anticipar lo inevitable, pero no mucho más.
En términos políticos, hemos sido hasta ahora apenas testigos responsables.

A partir de ahora, vamos a cambiar eso.

Porque no nos alcanza con ocuparnos de lo dramático, de lo relegado, de lo urgente; queremos pensar para adelante y provocar cambios reales en nuestra sociedad.

Vamos a generar un movimiento político ciudadano desde la base, que provoque modificaciones en los comportamientos de nuestros vecinos, primero; y en las instituciones, después.
Este Movimiento está obligado a tomar la forma de partido si queremos entrar en acción.

El Movimiento de los Ciudadanos se presenta en estos días, oficialmente, como hecho consumado, porque dispone de cuadros bien formados, porque ya tiene el entrenamiento suficiente e invaluable del contacto cuerpo a cuerpo con los vecinos y sus reclamos, la acción del uno por el otro, porque ya conoce el terreno político ámbito por ámbito; capitalizando así las miles y miles de horas que han puesto los aquí presentes, y algunos que faltan hoy, para que en estos pocos años, nuestra responsabilidad ciudadana se convierta en acción política concreta.

A pesar de estar, insertos como estamos, en un clima de convulsión que poco ayuda al diálogo constructivo, necesitamos contar con las herramientas que nos ayuden a provocar los cambios que consideramos indispensables.
Este Movimiento de los Ciudadanos resulta imprescindible si queremos modificar la realidad para bien de todos; precisamos integrar la institucionalidad que influye en esa realidad, porque entendemos que ha llegado el momento de la acción institucional.

El Movimiento de los Ciudadanos actuará de acuerdo con las reglas establecidas en este hoy devaluado juego democrático, y una de sus principales metas iniciales será agregar buenas personas con buenas ideas a la política. Plantar y cuidar una semilla de decencia, de transparencia, de sensibilidad social y de amor en la política.

El Movimiento, entonces, es una herramienta antes que un fin; un medio antes que una meta; una necesidad antes que un espacio de realizaciones personales.

No estamos organizando un partido que piensa necesariamente en integrarse al tradicional universo político. Estamos presentando una plataforma, un continente, un espacio jurídicamente organizado; para que ninguna formalidad nos impida hacer aquello que estamos decididos a hacer: mejorar la vida de las personas.

 

¿Estamos entrando en el mundo de la política?

La respuesta es sí. Nos decidimos. Vos te decidiste. Él se decidió, ella también, y yo mismo me decidí.

Siempre estuvimos en la sociedad y la sociedad siempre sufrió, mejoró, empeoró, y se modificó desde la acción política.

Y para eso, tenemos que meternos, tenemos que estar.

Y para estar, precisamos el Movimiento de los Ciudadanos, un fruto pleno de nutrientes sociales, de ideas nuevas, de gente joven y con ganas.

Un espacio político que sentimos propio, porque surge directamente de una maduración lenta y responsable que nos tiene que llenar de orgullo. Porque se desarrolló y creció con los máximos cuidados dentro del seno de nuestro movimiento.

Por eso, todos los que luchamos para tener una Argentina mejor, más democrática, más respetuosa y más sustentable, tenemos que estar muy contentos por esto que hoy consideramos un compromiso personal y un logro comunitario.

 

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       Sergio Bergman