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Pueblos, naciones y estados: unidos en la diferencia

SEGUNDA PARTE

 

Las diferencias entre los pueblos deben ser celebradas como riqueza de lo humano desplegado en un largo recorrido de aportes diversos, que en su diferencia no pierden valor en cuanto auténticos, legítimos y originales en un plano de igualdad.

En cuanto los pueblos que, dentro de su diversidad han desarrollado un proyecto de nación como construcción social, las consideraciones generales que se aplican a ellos adquieren aspectos mucho más problemáticos para lograr no solo vivir en la diferencia sino vivir como vecinos y coexistir como hermanos. La dimensión territorial de la identidad nacional de un pueblo es un derecho para quienes lo han logrado tanto como una deuda pendiente para quienes todavía no lo tienen. Sin embargo, un planeta extenso y rico en recursos no han podido a lo largo de milenios administrar la tierra para que los pueblos constituyan sus naciones, sin la necesidad de matarse unos a otros para lograrlo.

El desplazamiento de un derecho legítimo a las luchas y reivindicaciones nacionales ha traducido el valor y el principio de un reclamo a la confrontación, de la confrontación a la violencia de la guerra , de las guerras convencionales al terror, de la lucha entre ejércitos al terrorismo urbano. Diferentes y renovadas formas de ocupación, opresión, genocidios, persecución, exilios, refugiados, desplazados y olvidados del mundo, han quedado sin habitar un lugar digno en el planeta como hogar.

Cuando un pueblo alcanza el logro de un territorio para constituir su proyecto de nación, la posesión de la tierra no solo le compromete a defenderla en su soberanía y seguridad, sino que los valores de la nación no son la mera posesión sino la realización de los ideales que proponen como visión compartida de valores en acción. Del paraíso perdido celestial solo alcanzaremos uno terrenal cuando la tierra de prometida se transforme en repartida, para que todos tengan su parte y solo entonces se pueda compartir el sentido de lo humano, al celebrar las diferentes naciones como realizaciones en lugar de eliminar al otro para existir yo.