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Cuidar entre todos la casa


Participar en Colombia de este Foro de Ministros de Ambiente de Latinoamérica y el Caribe es realmente un compromiso renovado por el planeta porque el futuro se hace en el presente, si tomamos las decisiones por aquel futuro. Y las conversaciones que se están dando tienen que ver con hacer futuro en el presente.

Recuperar lo digno de lo humano


En esta Semana Santa y más adelante en Pesaj celebramos de maneras diferentes, pero en el nombre del mismo Padre que anhela que sus hijos se unan y reúnan en la misma mesa. Encontramos cómo el tronco de la misma raíz mesiánica se divide en dos ramas y se desarrolla en la misma tierra y bajo el mismo cielo para dar frutos de la siembra de lo humano que cosecharemos juntos como hermanos.

La Hora del Planeta


Hubo un primer cambio desde el 10 de diciembre: pasamos de un medio ambiente, como se llamaba antes el Ministerio, a un ambiente completo, con desarrollo sustentable. Estamos hablando de un cambio de paradigma en el que el eje pasa a ser la dignidad humana y ya no sólo el hábitat.

Unidos como una gran familia


Cuando en nombre de las razones de estado se confunde el proyecto de naciones en la degradación de lo humano, permitiendo que miles de seres, entre ellos niños, sean eliminados por la inhumanidad de no encontrar libremente la ley y socialmente la justicia en equidad de repartir, destruimos tanto lo sagrado de la vida como profanamos la posibilidad de un futuro en fraternidad.

Pueblos, naciones y estados: unidos en la diferencia


Los gobiernos pos su propia naturaleza son la organización social de un grupo, que articula política y poder con el fin de gestionar y transformar la realidad cotidiana dentro de los parámetros de la ley que lo regula. Solo la ley como pacto puede, en sus mecanismos de distribución de poder, regulación de la partes y auditoría de gestión, velar para que la naturaleza humana de los hombres y mujeres que gobiernan, no permita salirse del marco normativo de la ley.

Pueblos, naciones y estados: unidos en la diferencia


La paz entre los pueblos queda a cargo de las políticas de los estados. Para lograrla, se requiere un liderazgo a cargo de estadistas y no de meros administradores que, confundiendo el poder para realizar el proyecto de nación que le delega su pueblo, se apoderan de forma totalitaria en el abuso del poder para proponer, en nombre de la verdad, de una denominación, una ideología, una raza, una religión o del mismo Di-s, que son ellos quienes pueden adoptar el uso de la razón y la imposición a través de la fuerza de una solución a los ideales de su pueblo, que no son otros que las arbitrariedades de un totalitarismo que, sin importar origen o signo, reducen lo noble del ideal a la tragedia de la disolución, la desintegración fraticida entre las partes que pierden todo.

Pueblos, naciones y estados: unidos en la diferencia


La nación es utopía de gestión de aquello que, para sostener la vida en civilización dentro y entre las naciones, se debe pactar, y toda diferencia entre ciudades o vecinos debe dirimirse en la ley que sostiene la paz, y no en la violencia que justifica las guerras.

Pueblos, naciones y estados: unidos en la diferencia


Las diferencias entre los pueblos deben ser celebradas como riqueza de lo humano desplegado en un largo recorrido de aportes diversos, que en su diferencia no pierden valor en cuanto auténticos, legítimos y originales en un plano de igualdad.