Noticias

HomeReflexionesUna revolución espiritual de ciudadanos

Una revolución espiritual de ciudadanos

Tomemos la Argentina de hoy. Nos están faltando debates, conversaciones, diálogos más humanos sobre lo humano de los problemas que nos afectan.

Por ejemplo, estamos alienados de la conversación sobre el hambre, conversación ideológica, política, de confrontación entre excluidos e incluidos, gobernantes y gobernados, los que tienen poder y los que anhelan, los que tienen la verdad y los que apelan tenerla.

En una conversación humana, mientras acordamos el plano institucional, debemos repartir el pan. Hay pan, riqueza y posibilidades. Desde el karma fundacional del proyecto de nación que todavía no somos, no logramos la equidad mínima imponible en la división del pan, un derecho humano básico garantizado por la Constitución Nacional. Pan para todos los argentinos.

Ahí hallamos un camino y dos desvíos: uno, el de la mayoría, es analizar política y socialmente los motivos por los cuales este proyecto fracasará. El otro, el camino más largo, que es el más corto, plantea resolver ya, con una minoría transformadora, una masa crítica, determinadas cuestiones. Sin pedir que se vaya nadie ni esperar a que desaparezcan prácticas como el dominio territorial, el clientelismo y la corrupción.

Es una conversación humana que tiene posibilidades si se despiertan las conciencias y se expanden en el principio de celebrar la diferencia. Invoquemos al común denominador que nos hace humanos: aceptar al otro como diferente y como guardián de mi hermano, no discutir sobre la dignidad de su pan. Mientras, en nuestro país, haya niños desnutridos o que mueren de hambre, sin importar el municipio ni la provincia donde se localicen geográficamente, el problema es de la totalidad de los argentinos.

Celebrar la diferencia es aceptar que no acordamos en el proyecto político aunque nos ponemos de acuerdo en que nadie sufra o muera por falta de alimentos. Es diferente a utilizar el hambre del otro como dato de la realidad para que los gobernantes no gobiernen. Lamentablemente, no hay conciencia para suspender esta conversación ni disciplina cívica de los servidores del bien común.

Es otro el plano de la discusión. Es una conversación sobre la diferencia: somos diferentes de quienes nos gobiernan, podemos votarlos o no, pero pactamos trabajar con ellos, porque tienen la obligación y la posibilidad de que ayudemos para que todos tengamos alimentos.

Estamos de acuerdo en el mínimo umbral de dignidad, en un consenso sobre los valores que nos hacen humanos. Sin ese umbral es barbarie, no civilización. Es criminal estar discutiendo cuestiones que podemos resolver en un país rico en recursos.

[…] Los derechos humanos como política de estado, no como secretaría política, se cumplen al partir el pan que todos los argentinos que trabajan, supieron conseguir para distribuir en justicia social, que no es caridad cuando se cumple la ley. Cuando con el pan de todos los gobernantes hacen caja, no solo roban sino que degradan la dignidad, violando el derecho humano más elemental: el pan de un país rico lleno de pobres.

Fragmento del libro Celebrar la Diferencia. Unidad en la diversidad.

14 Responses to “Una revolución espiritual de ciudadanos”

By Maschwitz Maria Eugenia - 23 julio 2012 Responder

Gracias Sergio x compartir estos conceptos conmigo. Cada lectura me enriquece y realmente me ayuda a repensar y tratar de construir. Que difícil se hace, sobre todo viviendo en un país llenos de riquezas tan mal distribuídas!!! Siempre digo que llegará un día en que el Señor nos eche en cara que hemos hecho con lo que nos dió y lo desaprovechamos vilmente.

By asuncion - 18 julio 2012 Responder

Estimado Sergio.sus reflexiones son maravillosas con mucho amor al projimo, si todos nos ocupariamos un poquito mas de nuestros hermanos,sin fijarnos en religiones,ni partido politico al cual pertenece,no habria tanta diferencia de clases,y viviriamos mas felices,con mas amor y disfrutar lo que Dios nos lego.

By Mirta Sattler - 18 julio 2012 Responder

Maestro, como haz dicho hace poco en Rafaela: «debemos romper el gueto mental» que tenemos los argentinos. El umbral de la dignidad como punto de partida y de igualdad desde la Constitución Nacional es atribuible solamente al Estado y la gran mayoría sólo cree que alcanza con votar. Otra valiosa parte lo practica desde la solidaridad, el tema es internalizarlo y vivir en consecuencia para que las dos realidades económicas cada vez más extremas se vayan diluyendo en una instancia superadora.
Mente y corazón hacen reconocer mi hermano en el prójimo, y eso se expresa en la mirada. Como me veo en mi hermano y actúo en consecuencia.
Gracias, como siempre.

By Gabriela Laudonio. - 16 julio 2012 Responder

– Muy lindo y sabio fragmento de tu libro,Sergio.

Nos está faltando diálogo entre otras cosas porque soportamos un régimen que gobierna priorizando el discurso único y la hegemonía ideológica por sobre la posibilidad de debatir ideas y lograr consensos.

Es cierto que se pretende imponer una enajenación sobre distintos asuntos políticos y sociales,aunque el tema penoso del hambre está particularmente censurado desde el poder central,como un tabú que guarda los
aspectos prohibidos de la perversidad política que permite que muchos hermanos padezcan horrorosamente necesidades básicas insatisfechas. «De eso no se debe hablar. Es como una imposición».

«Hay que repartir el pan»… Se monologa desde el poder sobre la conocida distribución del ingreso y la justicia social,sin embargo,si hablamos del «karma fundacional» de la nación que aún no somos,cabe aclarar
que ese karma pretende negarse con políticas de bajo rango como subsidios y planes sociales,disfrazados de sustanciales medidas tomadas para resolver el problema de los que menos tienen.De ese modo el karma queda resuelto,así expían sus culpas los responsables directos de los hechos,y se impone la negación de la realidad más cruel e inicua que la política pueda concebir: El hambre de muchos ciudadanos,la desnutrición y
la mortalidad a consecuencia de estas causas.

Siempre tengo presente aquella inolvidable imágen de la chiquita que preguntó frente a las cámaras…»Si en el cielo había comida», porque en su inocencia no podía entender porque motivos ella y su familia padecían
el hambre.Claro,era otro presidente,era otro gobierno,era la llamada «década infame»… No obstante,ahora muchos nos seguimos cuestionando,lejos de minimizar aquello,porque se rasga las vestiduras este régimen «mal llamado nacional y popular,mentirosamente llamado peronista»,que después de más de dos gobiernos consecutivos,a 9 años de ostentar el poder sigue habiendo ciudadanos hermanos que siguen muriendo de hambre… Madres desnutridas,padres desnutridos y sin trabajo digno,niños desnutridos,todos sin techo,sin
alimentos,obligados a buscar en medio de la basura que comer… Sin condiciones para vivir «con dignidad».

Superar este dilema que oscila entre la utilización política de este tema y enfrentar la situación para resolverla definitivamente implica,entre otras cosas,que a través de esta «minoría transformadora» se logren despertar las conciencias, para que la sociedad en conjunto reaccione a favor de los valores y de los derechos humanos básicos. Es necesario educar y ayudar a tomar conciencia de que aún en las diferencias políticas e
ideológicas,es de condición obligatoria acordar mantener las necesidades básicas cubiertas.No solo es una cuestión constitucional y un derecho,es una «condición moral» de toda persona de bien el comprenderlo de ese modo.

Exactamente y sin eufemismos,estamos hablando de «dignidad humana o barbarie.»
Con el hambre no se negocia.El hambre no distingue ideologías ni proyectos políticos. -El hambre duele… El hambre enferma… El hambre mata.- La dignidad humana degradada por la corrupción política,al extremo de
despreciar la vida del prójimo en favor de intereses ególatras y mezquinos,no tiene perdón de Dios.

Un gobierno que no es capaz de asumir que debe ser política de estado el promover las condiciones de vida digna para su pueblo respetando sus derechos elementales, -dicho con sumo respeto y el más amplio espíritu
democrático,- no merece el poder,no merece gobernar. -No somos golpistas ni destituyentes quienes reflexionamos sobre estas realidades. -Somos personas que priorizamos la verdad,los valores,el bien común y la justicia.

Dios te bendiga abundantemente. Saludos!

Gabriela.

By ester - 16 julio 2012 Responder

Su reflexión es muy justa como todo lo que Ud. dice,adelante e indiqueme el camino.

By Juan Jose Alejandro Vigna - 16 julio 2012 Responder

Excelente reflexion.
Como puedo acercarme para participar?

By Luis Zens - 15 julio 2012 Responder

Gracias Rabino por sus reflexiones, pero usted Yo sabemos que la espiritualidad no se obtiene con dinero, cuando las puertas del corazón se cierran llegamos a la situación que usted expresa, hoy las puertas de lo corazones de los que nos gobiernan las tienen cerradas. Mientras no las habrá no habrá esperanza. Temo por lo malo que vaya a pasar, mi conciencia me dice que no estamos lejos.
Que su Dios y el mio y el de los otros se unan para que nada malo suceda.

By Tito - 15 julio 2012 Responder

Cuán distinta sería nuestra realidad si todos tuviésemos la claridad de pensamientos, y la voluntad de cambiar nuestra actual, triste realidad. Adelante Sergio….Eres ejemplo

By Tely Benin - 15 julio 2012 Responder

Un punto de partida bàsico. Elemental . Si pudièramos arrancar UNIDOS en ese punto, el resto de los acuerdos se facilitarìan . ( Aùn en la diferencia) . No tengo nada para aportar. Sòlo puedo leer una y otra vez este pàrrafo de su libro , para internalizarlo y obrar en consecuencia. Muchas gracias. Leo otros comentarios, veo la esperanza y voluntad de muchos. Me sigue faltando una forma de llevar a la pràctica este deseo de tantos de cambiar el rumbo y recuperar valores indispensables , que fueron pilares de nuestro nacimiento como patria y sostèn a lo largo de nuestra historia. Gracias otra vez. Ud. se ocupa de difundir. Quièn se ocuparà de conducir como todos esperamos.?

By graciela - 15 julio 2012 Responder

Gracias, por una reflexión tan exacta y sensible.

By Marta Estela - 15 julio 2012 Responder

Muchas gracias Sergio, leo todos los domingos sus comentarios. Quiera Dios que seamos esa masa crítica para ayudarnos, respetarnos, hay tristeza en la gente, uno mira sus caras y gestos en algo simple como es el viaje en colectivo, y ve tristeza, preocupación, la inseguridad, tema muy preocupante. Gracias que Dios lo bendiga

By Omar Francisco - 15 julio 2012 Responder

Sergio: nunca tan oportunas tus palabras como en este momento político/social de nuestro querido país. Expulsamos a Dios de nuestra vida (o expulsan los extremistas que ejercen circunstancialmente el poder)sin reparar que es el único refugio que no podrán destruir. Las secuelas de este avasallamiento de la dignidad llevará mucho tiempo en cicatrizar.

By Gregorio - 15 julio 2012 Responder

Sergio; lamentablemente se ha hecho costumbre que la gente pobre, cambia el voto por alguna mercadería, sin importarle el futuro. Por supuesto que es más culpable el que exige ese voto (el político) que el pobre ignorante que hecha el voto, por lo que recibió que aveces son solo promesa y al final no le dan nada.
¿Cómo arreglamos esto?
Un abrazo.

By Juan Manuel - 15 julio 2012 Responder

Estimado Sergio y lectores :Desde hace un tiempo, leo de Sergio ( sus fragmentos del libro Celebrar la diferencia), pero èste es unos de los màs claros, precisos y de una ubicaciòn espacio – temporal,que con sencilles, nos ubica en el drama de los argentinos. El tema, ya que el diagnostico esta formulado de manera excepcional, es con que dirigentes conducimos estas reflexiones para hacer realidad politicas que las lleven a cabo.Atte