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Ser verdad y ser justicia

¿Hay una justicia perfecta? Los que creemos en la existencia de lo Divino, diremos que sí. Pero no accedemos a ella, ya que está fuera de la dimensión humana.

Desde nuestra humilde posición terrena, para buscar la justicia, tan sólo podemos recurrir a los dispositivos y a los artefactos culturales que hemos ido creando a lo largo de los siglos. Y esa justica que nos toca es,  por definición, imperfecta y limitada.

En este sentido, nuestro único camino es trabajar para alcanzar el máximo grado posible de justicia. Vale decir: dentro de nuestras limitaciones, hagamos un esfuerzo absoluto a la hora de perseguir esa justicia sesgada y fragmentaria. ¿Cómo? Con la convicción de que somos verdaderos buscadores de justicia. Para ello, me gustaría recuperar aquí la figura bíblica de Aarón, hermano de Moisés. Si, según la tradición, Moisés era el que imponía la ley de la rigurosidad, el papel de Aarón era –en cambio – buscar la paz en la administración de esa justicia.

De acuerdo con el relato sagrado, D-s creó el mundo con dos atributos entrelazados: justicia y misericordia. Sin este último, el mundo tal como lo conocemos sería insostenible, ya que es el complemento necesario y humano de esa justicia total y absoluta.

En este caso, ¿misericordia para con quién? No me refiero a las instituciones de la sociedad. Misericordia para con nosotros mismos, ya que no vamos a poder ser todo lo justos que podamos. La misericordia, valga la aclaración, no cancela la justicia. Lo que sí cancela la misericordia es la severidad de su aplicación absoluta, que es imposible para lo humano. Seamos jueces de nosotros mismos, pero jueces benevolentes y misericordiosos. Evaluemos si somos auténticos e íntegros en nuestro devenir, si estamos haciendo nuestro mejor esfuerzo para desplegar nuestra humanidad, y tratemos, en consecuencia, de darnos un veredicto favorable.

Los atributos de la verdad y la justicia se retroalimentan. La justicia busca la verdad y se sostiene en ella. Una justicia sin verdad no es justa. En el marco de lo social, ambas dimensiones propician la paz. No hay comunidad ni nación que pueda vivir en paz si esta paz no se nutre en la verdad y en la justicia.

Los seres humanos también debemos ser auténticos en nuestra verdad y ser justos. ¿Qué es la verdad para vos? ¿En qué crees? ¿Qué te sostiene? Estas preguntas no se negocian ni se validan ante nadie. Son tu verdad, y lo único que se te pide es que hagas justicia en función de eso. Si tu verdad es religiosa, por ejemplo, se te exige que en nombre de esa verdad seas coherente y consistente. Es decir, que no robes, ni des falso testimonio, y que respetes a tus padres. Si tu verdad, en cambio, es secular, atea o agnóstica, y está atada al pacto social, se te pide que seas justo, que no robes y que no mates, pero en nombre de tu verdad.

Toda jurisdicción personal es autoportante y es revisada únicamente por la conciencia de cada quien. Aquellos que ven con claridad su verdad, viven como personas justas y coherentes. Los que no, viven en conflicto, frustrados e insatisfechos.

Estas dimensiones también demandan un orden, ya que la justicia se sostiene en la verdad. No se puede proponer que se haga primero justicia y luego buscar la verdad. Los sistemas formales trabajan en una sola dirección: primero indagan y buscan la verdad, y luego dictaminan.

Nosotros no siempre hacemos eso: muchas veces primero juzgamos y luego tratamos de revisar.

Juzgamos y luego verificamos. Eso genera insatisfacción, ya que devalúa la verdad.

Las sociedades definen la verdad y la justicia a través de procedimientos formales. Y luego lo resguardan a futuro en la memoria colectiva. Y haciendo uso de la historia, lo reinterpreta a la luz de la memoria. Pero se aseguran de que sean las instituciones y no las opiniones las que preserven ese capital social. Reconoce en el tiempo que no siempre se administró verdad y justicia, pero que afirmamos el ideal de toda la verdad y la más independiente y equitativa justicia, en el marco de las instituciones de la democracia y la república.

En agradecimiento y bendición,

Rab. Sergio Bergman

Del libro Ser humanos.

11 Responses to “Ser verdad y ser justicia”

By Roque Salas - 25 marzo 2012 Responder

Estimado Rabino Bergman, nada que agregar. Excelente.

By CABROL, Horacio E. - 25 marzo 2012 Responder

Sergioo. su claridad de expresión y la profundidad de sus razonamientos me llenan y estoy rogando (y con el mazo dando)para que nuestros mas figurativos -no encuentrto otro término para nominar a los políticos, que no lo son, son acomodaticios en un elevado porcentaje- alcancen la LUZ en su raciocinio. CONTINUE. HORACIO.,

By Julia - 19 marzo 2012 Responder

Hillel promueve la paz y sólo la paz.Bajo qué discernimiento semántico cabría encuadrar las acusaciones de antisemitismo a dos periodistas e instalar tal aberración,callando otras manifestaciones que sí lo son? Repudio esta malversación discursiva emanada desde el P.E,que banaliza la Shoá.No se puede jugar con el inmenso dolor que nos cabe.Verdad y justicia,sí!pero cómo luchar frente a tamaño golpe a la razón y al alma!Hay respuesta o sólo nos cubren las preguntas?Hillel me asiste y tus palabras,Sergio!

By Antonia Patricia Balsa - 18 marzo 2012 Responder

Gracias Sergio por tus mensajes, me pasa como cuando escucho como católica practicante el evangelio y las homilias, hay algo en ellos que es como que está dirigido personalmente a mí y me ayuda en mis alegrías y en mis desvelos. Saludos cordiales

By JUAN VALENZUELA - 18 marzo 2012 Responder

Estimado Bergman: tengo respeto por su persona y aprecio por su estilo de expresarse. Sin embargo, creo que no es tiempo de reflexionar, sino de tomar postura firme ante los agraviantes abusos de una justicia hipócrita que finalmente ha logrado mediante resquicios no jurídicos, legalizar el aborto en nuestra Patria. Rabino, es hora de tomar acción para defender a las decenas de miles de Niños por Nacer que serán vilmente asesinados amparados por la última decision de siete locos que agravian el concepto de Justicia y que han avanzado sobre todas las defensas constitucionales que nos debieran proteger de su vil ocurrencia. Espero escuchar en sus reflexiones palabras CLARAS, FIRMES Y CONVINCENTES en defensa del abuso a que los siete locos han perpetrado contra los valores y las convicciones de la gran mayoría de los argentinos. Espero también que la suave prédica de mis pastores cristianos también se vuelva FIRME, ATREVIDA Y CONTUNDENTE. Ya no hay tiempo para seguir escondiendonos detrás de suaves formas, cuando lo que está en juego es la vida de decenas de miles de argentinos frágiles que no pueden defenderse de su asesinat: los Niños por Nacer argentinos. Abrazo Cordial. Juan Valenzuela

By Carola Florit - 18 marzo 2012 Responder

GRACIAS POR TU DON DE LA ELOCUENCIA… SOY FAN TUYA DE SIEMPRE…. CAROLA

By Edi - 18 marzo 2012 Responder

Muchas gracias Sergio – en realidad la misericordia nos permite perdonarnos y perdonar – hasta lograr Vedad y justicia en nuestra humanidad –

By Maria Rosa - 18 marzo 2012 Responder

.» Aquellos que ven con claridad su verdad, viven como personas justas y coherentes. Los que no, viven en conflicto, frustrados e insatisfechos»

Y los primeros soportan y llevan como pesada carga el mal de los segundos…y así el conflicto es eterno. Allí es donde los que abundan en conflicto,frustración e insatisfacción en la sociedad, se valen de las instituciones para usarlas a su medida.Es alli donde no tienen lugar la Verdad y la Justicia terrena, y la Misericordia la transforman en abolicionismo, y el abolicionismo les sirve tanto a reos como a poderosos corruptos, ya que ambos se sirven de sus leyes para no estar presos.Entonces los que sostienen su espíritu en la Verdad y en la Misericordia son consolados por Quien se regocija en ellos.

Cordialmente Ma.Rosa

By Marta Estela - 18 marzo 2012 Responder

La justicia busca la verdad y se sostiene en ella. Una justicia sin verdad no es justa…..
Esto quiero para mi Patria ¿será mucho pedir? No, pero tenemos que empezar!!!! Gracias Sergio Dios lo bendiga!!!

By Nélida Cappellini - 18 marzo 2012 Responder

Concuerdo en todo con vuestro criterio!!!
Pero humanamente no tenemos ni verdad ni justicia, qué solucion aporta ante tsmaña perdida de realidad, la negación de la constitución y de los hechos GNORADOS o como la inseguridad que nos devora, nos lleva a la mafia organizada,
Conocer Puerto Madero es un insulto a la razón solo el blanqueaniento del dinero mal habido permite esa afrenta de riguezas la clase media que desaparece…La presencia en las calles de gente sin techo que vive y muere sin atencón…ES DESEPERANTE!!!!

El que solicita por Justicia trabaja en el develamiento de la verdad. Y es en función de su integridad que lo divino se le regala como develar. Ese develar conforma un premio que va más allá de la meta judicial. La verdad no reconoce los límites que carga la justicia. El develar, fuente del animus, se regala en cascada sin cesar y no sólo es premio, es felicidad. Un abrazo Francisco